El tercer gran hito de 2026 vendrá desde Asia. La JAXA prepara la misión MMX (Martian Moons eXploration), el primer intento japonés de explorar el sistema marciano.
Qué es MMX
Una sonda que viajará a Marte para estudiar Fobos y Deimos, sus dos lunas.
Objetivos científicos
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Aterrizar en Fobos y recoger muestras.
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Analizar Deimos en una segunda fase.
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Traer las muestras de vuelta a la Tierra.
Por qué es tan importante
Japón ya demostró su capacidad con Hayabusa y Hayabusa2, trayendo muestras de asteroides.
MMX podría resolver una pregunta clave de la ciencia planetaria:
¿Son Fobos y Deimos restos de Marte o asteroides capturados?
Riesgos y calendario
Una prueba fallida de cohete en diciembre introdujo incertidumbre, y algunos analistas (según Nature y BBC) no descartan un retraso hasta 2027.
Comparación global: qué busca cada potencia espacial
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Estados Unidos: liderazgo tecnológico y presencia humana sostenida (Artemis).
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Empresas privadas (Blue Origin, SpaceX): reducir costes y dominar la logística espacial.
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Japón: ciencia de alto nivel y retorno de muestras, con menos presupuesto pero gran precisión.
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China (en paralelo): prepara sus propias misiones lunares y marcianas, aumentando la competencia.
La exploración espacial ya no es solo ciencia: es estrategia, economía y poder tecnológico.
Las misiones de 2026 muestran una nueva realidad:
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la Luna vuelve a ser un objetivo central,
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el sector privado juega un papel decisivo,
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nuevas potencias como Japón amplían el mapa espacial,
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y Marte sigue siendo el gran objetivo a largo plazo.
Cada lanzamiento no solo amplía nuestro conocimiento del cosmos, sino que define quién liderará la próxima era tecnológica fuera de la Tierra.
Por qué la Luna es clave antes de ir a Marte: la estrategia detrás del futuro de la exploración espacial

Cuando se habla de explorar Marte, la pregunta aparece siempre:
¿por qué volver primero a la Luna?
Si ya sabemos llegar al planeta rojo con sondas, ¿por qué invertir tiempo, dinero y recursos en nuestro satélite natural?
La respuesta es clara y estratégica: la Luna es el paso intermedio imprescindible para que la humanidad pueda llegar —y sobrevivir— en Marte.
🌕 La Luna no es el destino final, es el campo de entrenamiento
La Luna funciona como un laboratorio real para preparar misiones de larga duración. Está lo suficientemente lejos como para salir del “entorno seguro” de la Tierra, pero lo bastante cerca como para corregir errores, rescatar tripulaciones o ajustar tecnologías.
Distancias clave:
Un error en la Luna puede solucionarse en días.
Un error en Marte… puede ser irreversible.
Antes de enviar humanos a Marte, hay tecnologías que deben funcionar a la perfección:
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sistemas de soporte vital durante meses,
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protección contra radiación espacial,
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aterrizajes de precisión,
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producción de energía en entornos extremos,
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comunicaciones con retraso,
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operaciones con baja gravedad.
La Luna permite probar todo esto en condiciones reales, no simuladas.
🌑 Aprender a vivir fuera de la Tierra
En la Luna:
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no hay atmósfera,
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no hay agua líquida en superficie,
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hay temperaturas extremas,
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el polvo lunar es altamente abrasivo.
Exactamente los mismos problemas —o incluso peores— que existen en Marte.
Establecer bases lunares temporales o permanentes enseña a los astronautas y a las agencias espaciales a:
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gestionar recursos limitados,
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mantener hábitats autosuficientes,
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operar lejos de la Tierra durante largos periodos.
Marte exige lo mismo… pero durante años, no meses.
🚀 La Luna como plataforma de lanzamiento hacia Marte
Otro punto clave: la gravedad lunar es seis veces menor que la terrestre.
Esto significa que:
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despegar desde la Luna requiere mucho menos combustible,
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es más eficiente enviar naves y suministros desde allí,
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se pueden montar y abastecer misiones marcianas fuera de la Tierra.
En el futuro, la Luna podría convertirse en una estación logística interplanetaria.
💧 Recursos lunares: el combustible del futuro
Uno de los grandes descubrimientos recientes es la presencia de hielo de agua en los polos lunares.
Ese hielo puede usarse para:
Aprender a extraer y reutilizar recursos locales (lo que se conoce como ISRU) es vital para Marte, donde cada kilo enviado desde la Tierra cuesta millones.
Una misión a Marte implica:
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hasta 3 años fuera de la Tierra,
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comunicaciones con retrasos de hasta 20 minutos,
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aislamiento psicológico extremo.
La Luna permite entrenar:
Ir directamente a Marte sin este aprendizaje sería un riesgo humano enorme.
La Luna también es una pieza geopolítica
La carrera lunar no es solo científica.
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Estados Unidos impulsa el programa Artemis.
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China prepara su propia base lunar.
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Empresas privadas desarrollan logística y aterrizaje.
Quien domine la Luna:
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liderará la economía espacial,
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controlará la infraestructura del espacio profundo,
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marcará las reglas del juego para Marte.
Marte será el gran premio, pero la Luna es la llave.
Entonces, ¿por qué no ir directo a Marte?
Porque sería como:
cruzar el océano sin haber probado antes un barco en alta mar.
La Luna permite:
Marte no perdona errores.
Conclusión: la Luna es el ensayo general de Marte
La Luna no es un paso atrás ni una distracción.
Es el ensayo general de la misión más ambiciosa de la historia humana.
Antes de convertirnos en una especie interplanetaria, necesitamos:
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dominar la vida fuera de la Tierra,
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aprender a usar recursos extraterrestres,
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y construir una infraestructura espacial sólida.
Todo eso empieza en la Luna.